4.3.10

Devoción insinuada.

Cuando te miro asciendo a través de una ola implacable. Me remonto al vientre de donde brota la carne y no hay nada en mí que no estremezca.

Cuando te miro, vuela el alma y descodifico mi ser en piel desnuda con tu nombre…
…el verbo es la acción de tu cuerpo sobre el mío…
…el sustantivo es la belleza desnuda de tus palabras…
…el adjetivo son mis sonidos abreviados que persiguen tu melodía…
…y el único adverbio es de lugar, justo en tus labios…

Cuando te miro, me vuelvo candente con tendencia a morir de ingenuidad, mientras aviva el hombre para vestirse con tu abrazo…

Cuando te miro, mi gruta es deseo en gotas estremecidas, latentes, que se deslicen en mi interior deseando el mar tu piel...

Cuando te miro, ya no busco ningún secreto, encuentro la puerta de la demencia, un viaje a un paraje de fantasía donde todo insinúa mi devoción por tu belleza.

Esquirlas de luna diáfanas de ternura sobre un lecho de agua eterna. Esquirlas procedentes de una primavera inventada. Esquirlas sobre la orilla, donde esculpe el que sueña, mientras seca su lengua en el roció de olas espuma, donde se intercambian deseos…