29.5.11

Territorio pro-cohibido

Cuando desperté, no estaba, volvo al país de las hadas y los sueños, las huellas que dejo todavía arden, me dejo con la prueba de su existencia…me dormí y se marcho…

Ahora la luna nota su ausencia…

Esquirlas de luna que se adueñan del alma, con calma y en silencio, con beso y para siempre…

Esquirlas nacidas para matarme…matar el sueño, la ilusión, las ganas…el amor…

Esquirlas de bella diosa, locura de amor, dulce derrota…

Esquirlas dulce mirada, caricia de ojos, hechizo de amada, madrugada silenciosa…ausencia eterna.

Tan bellas como dolorosas.

Mi eterna nada, dueña del alma.

Cuando desperté, no estaba, me dejo el verbo vacilante, la boca seca, el alma en ningún lado.

Me dejo tocar el sueño, ser zahorí de su cuerpo, ser roce de su encaje, ser manantial de su humedad, ser deseo que se abre… me dejo alcanzar sus gritos, el eco de sus gemidos… llevar su agua sobre mi boca…me dejo ser eso y más….

…y me dejo la evidencia indicada de que cuando desperté, no estaba.

Me descubrí siendo la oferta sujeta a sus condiciones, la subvención de la nada, la seda a la espera, el defecto del afecto.

Me dejo ser, yo solo daba…. cuando despertaba, no estaba.